Tuvimos la fortuna de ir al zoológico en un día fresco y no tan soleado y pudimos disfrutarlo mejor. En esta visita encontramos a muchas trabajadoras del zoológico platicándonos de la vida de cada animal, nos enseñó a una elefanta embarazada y a otra que era muy enojona porque ya era viejita y nos contaba que no le gustaban los nuevos juegos que les habian puesto. Vimos a los osos polares jugando y tambien a un chimpanze escondiendose con una cobija y esta vez descubrimos unos juegos para niños super divertidos. Ya verán a Matías adentro de la boca de un cocodrilo, o con un caparazón de tortuga.